El primer accesorio óptico fue inventado aproximadamente por el año 1000 AC. Se denominaban piedras de lectura. Estos artilugios, que en realidad eran una esfera de cristal (normalmente de cuarzo), se colocaban sobre el material que quería ampliarse.
Al trabajar o jugar con el ordenador, mucha gente experimenta tensión ocular. Se trata de uno de los problemas sanitarios más habituales en las oficinas, y puede resultar muy incómodo.